DCrítica: Llámame por tu nombre que yo te llamaré por el mío | Revista DC

DCrítica: Llámame por tu nombre que yo te llamaré por el mío

Nuestro periodista Iván Darío Hernández Jaramillo presenta la DCrítica de Llámame por tu nombre.

No solamente es por su maravillosa fotografía, que simboliza la alegría de estar enamorado, física y emocionalmente entregado al ser amado. No solamente es una película gay, creo que Llámame por tu nombre trasciende el género y hace universales los sentimientos, el amor, los miedos y las decepciones, es decir, un heterosexual también lloraría a cántaros por esta historia de amor.

No solamente es una película, Llámame por tu nombre es todo esto, y una revisión profunda y estremecedora de las verdades humanas, de las razones del corazón.

Sí, no está demás decir que es una obra maestra. El magnético escritor y director James Ivory, quien adaptó la novela homónima de André Aciman, no podría haber escrito algo totalmente distinto a un guion que trasciende la pantalla del cine, que eleva sus letras a la poesía visual, y que le otorga una sensualidad y cálida belleza a sus diálogos. 

Llámame por tu nombre

Luca Guadagnino dirige el barco que contiene varios de los mayores tesoros entregados a la cinematografía mundial, y todos ellos vienen adentro, entregados a la audiencia como el amante que entrega todo de sí a su ser amado.

Hay que ser sensible, sabio y sincero con uno mismo, por supuesto, para poder abordar esas bellezas que en repetidas ocasiones nos embrujan, nos liberan, nos seducen, nos sueltan, y nos vuelven a atrapar entre las sábanas, solamente como una intensa y hermosa relación amorosa lo puede hacer, y sigue siendo una película queer que nos enseña a amar varios tipos e intensidades del amor, y también a romper el alma.

Atentos a dos de los finales más rompedores que ni su memoria o corazón olvidarán. Veo entre lágrimas, luego de haberme enamorado perdidamente de este par de amantes, una muy necesaria y para nada complaciente verdad dicha con sabiduría y profunda belleza por un papá, y un plano con uno de los llantos más pesados, desesperados, rotundos y dolorosos que abran nuestras heridas del pasado.

Llámame por tu nombre es una de las experiencias más hermosas, sabias y necesarias que hay que abrazar con toda la fuerza del ser.

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