El prodigio del cine independiente norteamericano Paul Thomas Anderson | Revista DC
Paul Thomas Anderson Paul Thomas Anderson

El prodigio del cine independiente norteamericano Paul Thomas Anderson

Por: Iván Darío Hernández Jaramillo

Es muy complejo intentar describir el estilo de Paul Thomas Anderson, en principio se podría decir que su nombre, cuando es anunciada una película de su autoría, resulta ser un festín sensorial e intelectual que promete y cumple, no otra cosa, que la absoluta perfección narrativa. Su mirada es profunda, es la guía absoluta de la rareza fílmica, del encuadre perfecto obsesivo y de una profundidad y grandeza irrepetibles.

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Paul Thomas Anderson

A diferencia de otros grandes autores con un género cinematográfico específico, P.T. Anderson, como resumen su nombre en la industria, no tiene un solo género que marque y determine su obra. Claro que sí se le puede distinguir por el azul profundo, las manías y el desespero de un hombre subyugado por sus hermanas, mientras encuentra al amor de su vida y huye de un proxeneta de línea caliente que intenta sobornarlo por una imprudencia por su soledad, en la película Punch Drunk Love; o una radiografía vibrante, elegante y elocuente de la cultura de la pornografía con su Boogie Nights.

Volvería al coqueteo, las mezclas imposibles de tonos y la picardía con la fumada adaptación de Inherent Vice de Thomas Pynchon, una comedia negra psicodélica con un humor ininteligible y que ofrecía la sensación de estar bajo la influencia de alguna sustancia feliz, y que curiosamente no se volvería a repetir entre sus obras: ni en su primera obra maestra Magnolia, ni en There Will be Blood, la mejor película de toda su carrera y posiblemente la mejor actuación de Daniel Day – Lewis, o en el extrañísimo, inolvidable e imborrable drama sobre una secta filosófica en The Master. Ni hablar de su documental musical JUNUN (que traduciría algo así como ͞  Locura de amor͟), o la potente despedida de Day – Lewis enPhantom Thread. Varios de ellos, contando su ópera prima Hard Eight, dramas inmensos o manifestaciones vibrantes de los tormentos y los deseos humanos, filmados directamente desde las tribulaciones del alma de sus personajes, varias veces con un magistral y poco común uso del formato en 70 milímetros. 

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