Los últimos Jedi, un camino bello pero caótico | Revista DC

Los últimos Jedi, un camino bello pero caótico

Por: Iván Darío Hernández Jaramillo

Caos y belleza, madurez y confusión, nunca un guion tan enredado e imaginativo se había antojado tan caótico y disperso. Para bien y para mal, Star Wars, Los últimos Jedi, es uno de los capítulos de la saga más elaborados, furiosos y brillantes y al mismo tiempo con unos huecos narrativos innecesarios pero perdonables. Un paso muy muy lejano mucho mejor que El despertar de la fuerza, que se posiciona un escalón menos que El imperio contraataca.

Inicia con el acorazado de la Primera Orden intentando apagar a la Resistencia liderada por la General Leia Organa. Es un juego de roles intergaláctico, las fichas son movidas con una profunda sabiduría y malicia por parte y parte. Mientras todo se ordena aparentemente, todo el panorama se divide y las misiones se agrandan. El grupo se divide y la película se expande más allá de la imaginación más estupenda.  Snoke presiona con inmensa rabia al conflictuado Kylo Ren mientras mitiga la lógica del desprestigiado General Hux. Poe Dameron es suspendido por sus estrategias suicidas y Finn y Rose Tico se embarcan en una misión para encontrar a un ladrón que es brillantemente cambiado por DJ (Benicio del Toro), un malandro poco confiable del cual intuimos muy rápidamente que va a voltear las reglas del juego.

Creo que una de las cosas más bonitas y profundas que se van a recordar para la posteridad es la aparición del cansado y abatido Luke Skywalker, un profundo Mark Hamill que se va elevando como el maestro Jedi que es y más cuando es confrontado por el maestro Yoda (no un Yoda digital de los episodios 1, 2 y 3, sino el Yoda títere del episodio 5, lo cual es un homenaje digno de ovaciones). La enseñanza espiritual y la explicación sobre aquello que nos conecta energéticamente con un todo interrelacionado es algo muy importante para meditar y madurar.

Star Wars, Los últimos jedi
Star Wars, Los últimos jedi

El punto flaco curiosamente es el de Kylo Ren, un tipo caprichoso y muy cobarde que luce como un reflejo opaco de Darth Vader, se parece mucho a uno de esos muchachitos de la generación Y, mejor recordados como los millennials. Se extraña mucho a un malo de verdad, a un villano con pantalones capaz de tomar las decisiones más fuertes, no el niño que hace pataleta y que es muy poco digno de ese actor tan increíble que es Adam Driver. Eso explica la razón por la cual el único juguete que nunca se agota es el de él.   

Otra de las cosas que más me hicieron ruido, es que cada que uno de los del bando estaba desarrollando una misión en particular, algún otro personaje lo resolvía rápidamente sin darle aviso a los que operaban la idea inicial, es decir, mientras Finn y Rose hacían lo que estaban haciendo, ya no importaba el resultado porque se estaba resolviendo por otros lados y cuando llegaban, ya la tarea estaba prácticamente hecha. Eso pasó mucho durante toda la historia con otros personajes, entonces se enredaba sin necesidad, se dividía sin lógica, aunque muy emocionantemente y con un gran sentido de estilo y de grandeza estética.

Con todo y todo, para bien y para mal, Star Wars: Los últimos jedi es muy buena.

Añadir nuevo comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.
CAPTCHA de imagen CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.

Etiquetas

publicidad
publicidad