“El Pacífico es la selva a la que huyeron los esclavos insumisos”: Pilar Quintana | Revista DC
Fotografía: Daniela Duarte Vargas, Revista Canéfora Fotografía: Daniela Duarte Vargas, Revista Canéfora

“El Pacífico es la selva a la que huyeron los esclavos insumisos”: Pilar Quintana

Con tres novelas publicadas, un libro de cuentos y varios reconocimientos y estímulos, Pilar Quintana es una de los escritores más destacados de nuestro país.

Por María Antonia León

Es caleña y feminista. Empezó a escribir a los siete años y hace 14 publica libros. En el camino ha tenido que dar una lucha contra eso de encasillar a las escritoras en la literatura femenina. Considera que la maternidad es un deseo salvaje; y la escritura, una fuerza de la naturaleza. En La perra, publicada recientemente, explora la maternidad y los paisajes del Pacífico colombiano, donde vivió y escribió muchos años.

DC: ¿Cuál fue la primera imagen que tuvo para hacer esta novela?
La de una perra que se murió en el lote que yo tenía en el Pacífico; a los dos días se la estaban comiendo los gusanos y los gallinazos estaban en los árboles esperando a que se pudriera un poquito más para comérsela; y a los tres solo quedaban huesos y pelo. Fue una imagen muy fuerte: hablaba de la naturaleza de la selva y de cómo ésta se recicla a sí misma. Allí apareció el universo y el gran tema de La perra.

DC: ¿Cómo eligió pintar ese Pacífico?
Yo estuve nueve meses en Australia y todos los días el atardecer era espectacular, el más hermoso del mundo, pero siempre igual. En el Pacífico todos los días era diferente: podía ser gris, rosado, rojo, verde, vibrante, oscuro. Quise mostrar un pedacito de eso en La perra para que la gente se sintiera allí.

La perra

DC: ¿Qué lugar tiene el Pacífico en Colombia?
El Pacífico es la selva a la que huyeron los esclavos insumisos. Yo veía a las personas que llevaban en ese lugar mucho tiempo sobreviviendo y pensaba que la esclavitud tenía que haber sido algo muy desagradable para preferir irse a vivir a esta selva. Tenían que estar huyendo de algo muy horrible. Es un lugar lleno de lamentos y de tristeza: rico y maravilloso, pero a su vez terrible y doloroso. Ahora nos gusta decir que los negros son felices, que cantan bonito y que tienen una comida deliciosa, pero creo que esto se dice para no mirar el gran dolor que hay en esa tierra.

DC: ¿Cómo surgió la necesidad de contar el duelo por no poder ser madre?
Cuando vivía en el Pacífico me leí Yerma, de Federico García Lorca, un libro sobre una mujer que no puede tener hijos y sufre por eso. En ese momento yo no quería tener hijos, pero en cuanto dejé la selva se me despertó el deseo de la maternidad: un deseo absolutamente animal, me volví selva y naturaleza cuando quise tener un hijo y entonces ese me pareció un gran tema.

DC: En su libro dice que las mujeres a los 40 años se secan. ¿Qué opina de esa frase?
Se piensa que después de los 35 años un embarazo es de alto riesgo y después de los 40, olvídese, usted ya no puede tener hijos. Yo me enfrenté a eso: mi deseo empezó a esa edad y pensé que ya no podía porque era infértil, estaba muy vieja, me había secado y todo era terrible, pero fue absolutamente falso porque quedé embarazada rapidísimo y fue maravilloso. Hay que replantear las edades de la maternidad.

Fotografía: Daniela Duarte Vargas, Revista Canéfora
Fotografía: Daniela Duarte Vargas, Revista Canéfora

DC: ¿Qué ocurre con las escritoras colombianas?
Este año por casualidad leí libros exclusivamente de escritoras, entre ellas dos colombianas: Margarita García Robayo y Carolina Vegas. Las mujeres no somos mejores que los hombres, estamos al mismo nivel, no hay una gran diferencia en calidad y sería absurdo pensar eso, pero es un prejuicio que está. Es importante desenmascarar los mecanismos del machismo porque para muchos son evidentes, pero para otros muchos no.

DC: ¿Cómo resumiría su proceso de creación literaria?
Es una fuerza de la naturaleza. Cuando he querido imponerme en la escritura no han salido cosas chéveres de ahí, he tenido que entender que la escritura siempre busca un camino y cuando tiene que salir, sale.

DC: ¿Cómo se encuentra un final?
Soy una escritora que planea absolutamente todo; para mí, cada historia tiene un final orgánico. La historia es y uno tiene que encontrarle el camino natural.

Twitter: @pili_quintana

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