Páramo de Cruz Verde: Templo acuífero de los Muiscas | Revista DC
Páramo de Cruz Verde. Foto: Me dicen Gabo  ​ Páramo de Cruz Verde. Foto: Me dicen Gabo ​

Páramo de Cruz Verde: Templo acuífero de los Muiscas

Allí, sentados en la orilla de la laguna Teusacá, las personas contemplaban uno de los cinco espejos de agua sagrados de la cultura Muisca. El páramo de Cruz Verde es un templo de paz y armonía, un milagro de la naturaleza.

Por: Me dicen Gabo

Páramo de Cruz Verde. Foto: Me dicen Gabo
Parque Ecológico Matarredonda. Foto: Me dicen Gabo

Domingo en la mañana. Cientos de bogotanos se suman en fila (ya sea a pie, en bicicleta o en carro) para subir por la Calle 19 y salir de paseo. Para muchos el destino es Monserrate, otros van a La Chorrera, pero solo unos pocos saben que más adelante los espera un paisaje magnífico.

Se llega por la Av. Circunvalar hasta girar por la Calle 10, la misma que va al municipio de Choachí. Con solo 50 minutos de recorrido, la carretera se empieza a vestir de frailejones y, de repente, un letrero a la derecha señala el “Parque Ecológico Matarredonda”, que indica el punto de partida. El parqueadero es gratis.

Páramo de Cruz Verde. Foto: Me dicen Gabo  ​
Sendero. Foto: Me dicen Gabo  ​

Algunos visitantes que prefieren la economía, llegan en el bus “4-16 El Verjón” del SITP, que los deja cerca del sitio. También se puede a través de los buses de las empresas Transoriente y Cootransfómeque, que salen todos los días desde la Calle 6 con Avenida Caracas, en el horario de 5:00 a.m. a 7:00 p.m. El pasaje cuesta $4.500 por persona.

Como el parque es propiedad de la familia Sabogal, la entrada tiene un costo de $8.000 por persona. Ellos permiten el ingreso de mascotas, solo si tienen correa y si los dueños asumen la responsabilidad de recoger las heces.

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Sendero. Foto: Me dicen Gabo  ​

¡A caminar se dijo!
Después de una rutina corta de calentamiento, es hora de atravesar Matarredonda por un sendero de piedra que fue construido en la colonia, y que conectaba a Bogotá con los llanos orientales. Una neblina avisa que las condiciones climáticas serán difíciles. Así que vestir ropa abrigada, un impermeable y zapatos con buen agarre, resulta imprescindible.

A un kilómetro aproximadamente, el camino se bifurca para escoger si se sigue hacia la Laguna de Teusacá o la Cascada de la Abuela.

La mayoría no puede andar a un ritmo constante porque la vegetación es tan alucinante, que es inevitable parar a tomar una foto. En especial por una planta conocida como ‘estrella’ o ‘quiche de agua’, que tiene unas flores parecidas a los dientes de león.

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Laguna Teusacá. Foto: Me dicen Gabo  ​

Laguna Teusacá y un ritual ancestral
¡Al fin! Después de caminar alrededor de cuatro kilómetros, los visitantes reciben su premio: una laguna que inspira una paz inquebrantable, rodeada por nubes que vienen y desaparecen. De estas aguas del Cruz Verde nace el río Fucha, que atraviesa Bogotá de oriente a occidente.

El pueblo Muisca practicaba un ritual aquí que denominaron “correr la tierra”. Este consistía en recorrer cinco lagunas sagradas: Guatavita, Guasca, Siecha, Teusacá y Ubaque. La travesía era tan exigente, que algunas personas morían en el intento, según el cronista Juan Rodríguez Freyle, en su obra El Carnero (1638).

¡Mucho cuidado por donde pisa! Los páramos son complejos acueductos naturales, que abastecen a Bogotá y otras capitales. Dañar un frailejón –que crece un centímetro al año– es desestabilizar el ciclo natural que limpia el líquido vital. “Cada metro cuadrado del páramo limpia una tonelada de CO2 y produce un litro de agua al día”, explicó Juan Quintero, uno de los guías de la zona.

Páramo de Cruz Verde. Foto: Me dicen Gabo  ​
Foto: Me dicen Gabo  ​

La Cascada de la Abuela
El plan no puede estar completo si no se llega a la Cascada de la Abuela. Esta agua gélida y cristalina se esparce con burbujitas en el ambiente, lo que para muchos es mágico. La foto ideal es abajo del chorro.

Tenga en cuenta que hay dos cascadas de agua. Para llegar a la segunda, hay que tomar un camino muy inclinado que se encuentra a solo unos metros.

Quintero cuenta que “la ganadería y los cultivos de papa están amenazando el ecosistema”. Así que conocer y entender el páramo es la clave para protegerlo.

Páramo de Cruz Verde. Foto: Me dicen Gabo  ​
 Foto: Me dicen Gabo  ​

BIEN PREPARADO
Con un presupuesto de $35.000 el plan está asegurado (incluye un desayuno de $5.000 y un almuerzo de $15.000 en el restaurante del parque) más el mecato de su preferencia, por supuesto. También está la opción de los guías que ofrecen algunas organizaciones privadas, estas cobran alrededor de $50.000 por el servicio.

Dónde: Al oriente de Bogotá (Ocupa territorios del Distrito Capital, Chipaque, Ubaque, Choachí y La Calera)
Valor: entrada, $8.000 por persona (Ver recuadro para presupuesto)
Hora: todos los días, 8:00 a.m. a 4:00 p.m.

Comentarios

Estos predios no son propiedad de la familia Sabogal, están ocupados de manera ilegal, no entiendo como se atreven a hacerle publicidad a unos delincuentes. Fue de conocimiento en noticias en televisión nacional el asesinato de una persona que hizo parte de este proceso.

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