Farallones de Sutatausa: testigos de un genocidio indígena | Revista DC
Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci

Farallones de Sutatausa: testigos de un genocidio indígena

A solo hora y media de Bogotá se encuentran unas descomunales formaciones rocosas, donde hace casi 500 años, aparentemente, miles de indígenas prefirieron inmolarse antes de ser asesinados o esclavizados por los conquistadores españoles.

Por: Gavinci

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Templo San Juan Bautista. Foto: Gavinci

El pueblo de Sutatausa es la huella que dejó el choque de dos mundos. Aún se conserva en la plaza principal el templo San Juan Bautista, rodeado por cuatro casas, donde los nativos hacían ofrendas y, de paso, eran evangelizados. Su acceso tiene diez escalones que representan los mandamientos de la Biblia. Para la época de la colonia, los indios solo podían subir cada peldaño a medida que demostraban su devoción hacia el catolicismo.

Pero además de un plan histórico, Sutatausa es un lugar ancestral. Fue declarado bien de interés cultural para la nación en 1980, pues en medio de su accidentada geografía hay vestigios de una época, entre pictogramas y piezas antiguas.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Edwar Rozo, guía local. Foto: Gavinci

¡A la cima!
La ruta hacia los farallones continúa por la vereda Naval, en la parte alta del pueblo. Antes de subir, hay que realizar un buen calentamiento. Y por costumbre local, se suele hacer una oración para pedir permiso a los ancestros para acceder a los senderos de piedra. Estos según Edwar Rozo, guía local, fueron construidos por los indígenas y pagados por los españoles.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Farallón. Foto: Gavinci

Al principio, la vegetación estará tupida con pinos y eucaliptos, pero a medida que se asciende a los más de 3.000 metros, en condiciones de semipáramo, se observan desde frailejones, hasta quiches y piñuelas. El escobo es una de las plantas con más historia del lugar, porque las indígenas la usaban para nutrir su cabello y así darle una apariencia luminosa.

Una de las curiosidades es una cruz que se divisa en otra montaña. El guía local señaló que allí se encontró muerto a un minero y, como su esposa le rezaba a las “ánimas benditas”, se cree que su alma sigue deambulando el territorio.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Cementerio indígena. Foto: Gavinci

Un cementerio indígena
La primera parada es un lugar donde se encontraron piezas arqueológicas de hace 500 años. “Aquí no hubo tumbas, pero sí importantes hallazgos”, explicó Rozo.

Entre los objetos que se encontraron hay elementos de cocina, que hoy en día se pueden observar en el Museo Nacional en Bogotá.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Valle de los pictogramas. Foto: Gavinci

El Valle de los Pictogramas
Tal vez lo más mágico del camino son los dibujos rupestres, hechos con hierbas y piedras, que se han conservado durante siglos. Estos no se pueden ver a simple vista, solo hasta que son regados con agua muestran lo que vivieron los indígenas ante la irrupción de los españoles. Desde escudos hasta caballos, son algunas de las cosas que se pueden observar.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Pictograma. Foto: Gavinci

Hoy en día, se aprecian pocos pictogramas, ya que la lluvia ácida y las manos inescrupulosas de algunos turistas, amenazan con borrarlos del territorio. Uno de los símbolos de esta desfachatez es un grafiti que dice “Claudia only you”, siendo el ejemplo de los guías para generar conciencia. “El sendero ha estado a punto de cerrar por este tipo de comportamientos”, afirmó Rozo.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
 Foto: Gavinci

Firmamento único
A la cima se llega después de caminar cinco kilómetros, aproximadamente, con una duración de dos horas. Los visitantes suelen ubicarse en las puntas del risco para tomar una foto memorable.

Desde esta inmensidad todo se ve ínfimo y el precipicio puede provocar vértigo. Tal vez todos los visitantes se preguntan lo mismo: ¿qué grado de desesperación tuvieron los indígenas que prefirieron lanzarse al vacío antes de ser sometidos por los invasores?”.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
Foto: Gavinci

Haga el plan usted mismo
Al sendero se puede entrar gratis, pero se corre el riesgo de perderse o ingresar a terrenos privados. Por eso, se recomienda pagar a un guía local, quien cobra $60.000 por un grupo de 10 personas.

Por otro lado, está la opción de hospedarse en las posadas que se encuentran en la parte baja de los farallones. Incluso puede pagar $10.000 para que le permitan acampar.

Farallones de Sutatausa. Foto: Gavinci
 Foto: Gavinci

Sugerencia
Se recomienda contratar el servicio de algunas empresas de guianza. Ecotrips, por ejemplo, cobra $75.000 por el transporte ida y regreso, más el acompañamiento.
Teléfono: 3008545096
Correo electrónico: [email protected]
Facebook: EcoTripsColombia

¿Cómo llegar?
Desde Bogotá se sale por la Autopista Norte y luego se desvía por la vía que conduce de Zipaquirá a Ubaté. En la Terminal de Transportes del Salitre el pasaje vale $10.000.

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