Colombia y su magia salvaje, según Mike Slee | Revista DC
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Colombia y su magia salvaje, según Mike Slee

Conversamos con el director británico sobre “Colombia: Magia Salvaje”, un viaje por la biodiversidad del país y su sorprendente vida silvestre. La película ya se encuentra en cartelera. Por: Tata Rodríguez Con 30 años de experiencia en la industria, Mike Slee aceptó el reto de visibilizar la riqueza natural del país, a través de una historia narrada por la propia fauna y flora colombiana. Durante cuatro años, él y un equipo confirmado por 87 personas (57 de ellos colombianos) recorrieron una tierra llena de contrastes: desde la Sierra Nevada de Santa Marta y los Llanos Orientales, hasta la Amazonía, la costa Caribe y la Serranía de Chiribiquete. DC: Ante todo, felicitaciones por tan maravillosa película. Salimos de la sala de cine sorprendidos de no conocer muchos sobre las riquezas que existen en Colombia (Risas) Muchas gracias. Entonces creo que dimos en el clavo porque esa es precisamente la intención de la película: que el público no sólo conozca un poco más sobre la biodiversidad que existe en Colombia, también se enamore y se sorprenda de ella. Además, que se concienticen de la importancia de conservar y proteger estos paisajes y su vida silvestre. Colombia Magia Salvaje “Colombia: Magia Salvaje” explora 85 locaciones y 20 ecosistemas. En total fueron 150 horas de grabación, 38 especies filmadas y 640 horas de edición. DC: Pero, ¿por qué realizar una película sobre la biodiversidad en Colombia? ¿Qué le atrajo de este proyecto? Era un reto y una gran tarea que quería asumir. Cuando Francisco [Forero, de la Fundación Ecoplanet] y Martín [Nova, del Grupo Éxito] me presentaron el proyecto quise sumergirme en el tema, casi de inmediato. Tengo el mejor trabajo del mundo y quería contar una historia sobre la vida silvestre de un país, mostrando el maravilloso planeta tenemos que no deja de sorprender. DC: ¿Qué tanto conocía sobre Colombia antes de realizar la película? En realidad no sabía mucho sobre Colombia, más allá de los malos titulares que había visto en los periódicos internacionales. Sin embargo, como cineasta de la vida salvaje, cuando estás en un país, quieres saber lo que los científicos han estado estudiando; en este caso, nos enteramos de que había un gran grupo de ellos, pero estaban haciendo su trabajo muy calladamente. Tuvimos la oportunidad de conocerlos, conversar con ellos y aprender sobre el primer año y medio de investigación. Teníamos 3 investigadores trabajando en la película, quienes hablaron con esta comunidad científica y con los científicos que estaban trabajando en cualquiera que fuera el tema: orquídeas, cocodrilos, colibríes…no importaba. Les preguntamos: “qué es lo que está pasando en Colombia, que sea diferente, y qué creen que le gustaría ver a los colombianos”. Así fue cómo ellos nos brindaron toda esa información. Luego, juntamos todo y traté de escribir un script de casi 5 horas, porque, por supuesto, hay mucho que decir; así que reducir todo a 90 minutos fue muy difícil. Mike Slee Durante cuatro años, Mike Slee y su equipo recorrieron el país grabando toda la magia que esconde la Colombia biodiversa. DC: En las películas, trabajar con niños y animales no es una tarea fácil. Para esta cinta, ¿cómo fue trabajar con animales no domésticos? El problema de trabajar con la vida silvestre es que no se puede dirigir la vida silvestre. Por lo tanto, lo que haces es dirigir lo que puedes dirigir que es dónde va la gente, cuál es la interacción de la vida silvestre, cómo se realiza la preparación, qué se conoce sobre ubicación. Haces todo lo que puedes y también intentas, en algunos casos, persuadir el animal, lo que significa visitar un lugar muchas veces. Por ejemplo, para filmar un cóndor necesitas una cámara y un lente de largo, pero lo que hicimos fue dejar una caja con un tubo, en las rocas, para que los cóndores lo pudieran ver. La dejamos allí durante muchos meses; así ellos pensarían “oh, OK. Eso no lastima”. Luego se construyó un escondite donde las personas iban y venían, constantemente. Esa fue una manera de persuadir a los cóndores para que volaran sobre nuestra cámara de manera tranquila. Entonces, cuando se llegó el momento de grabar quitamos la caja, pusimos la cámara de verdad y conseguimos la toma. Hicimos esto con algunos de los animales para que ellos se sintieran cómodos con la gente y, hasta con algo de la tecnología que teníamos, porque ningún animal le gusta ser invadido. Así que, básicamente, ese fue el secreto de muchas de las historias que sucedieron debido a la preparación. DC: Al ver la película, se aprecia el trabajo de investigación y de preparación; pero también hay momentos espontáneos en ella. ¿Cómo lograron capturar estos instantes? ¿Estaban igualmente preparados para ellos? El colibrí es un buen ejemplo de los dos aspectos sobre filmar la vida silvestre porque sabíamos que los colibríes pelean por territorio, pero lo que no sabíamos era el cuándo. Durante la grabación, nos dimos cuenta que había una flor en particular que los colibríes se mostraron muy interesados ella. Probablemente era como un súper alimento (risas). ¡Una flor de gran poder! Entonces, cuando pusimos las cámaras, y las cámaras de cámara lenta, en esa flor y esperamos, uno de los colibríes estaba tomando demasiado néctar de la flor y llegó otro atacándolo. Cuando vimos lo que sucedió, fue tan rápido que no se podía ver a simple cámara. La única manera fue cuando nos fijamos en la cámara lenta; ahí nos dimos cuenta cómo el colibrí llegó con mucha fuerza, lo atacó y empujó a un lado. Los científicos que nos estaban ayudando nunca habían visto esta clase de comportamiento; ellos pensaban que sólo se amenazan pero nunca que se golpearan entre sí, porque todo ocurre en un abrir y cerrar de ojos. Tuvimos la suerte de conseguir eso, pero tuvimos suerte porque estábamos preparados. DC: ¿Qué fue lo más sorprendente de la biodiversidad del país? ¿Hubo algún animal en especial que llamara su atención? Es difícil tener un animal favorito debido a la gran variedad que existe en Colombia, porque hay variedad; estamos hablando desde la rana más pequeña y el jaguar y el cóndor hasta la diferencia en sus paisajes y la exuberante flora que acá existe. Colombia Magia Salvaje La película se encuentra en las salas de cine del país desde el 10 de septiembre. Cada lugar al que fui, tenía como su propio protagonista, un animal salvaje que se distinguía más que otros porque era tan perfecto dentro de su medio ambiente y eso es lo que elegimos para la película, para que todos lo pudieran ver. La rana dorada venenosa resume, por ejemplo, el mundo subterráneo de la selva; el cóndor, los paisajes de montaña; el jaguar, los ríos y esa clase de territorio… DC: Y a la vez, haciendo un llamado de atención a la gente. ¡Exacto! El caso, por ejemplo del cocodrilo del Orinoco. Ese animal sobrevive a las temporadas de sequía y a las de humedad; ha sobrevivido durante cientos de miles de años y el mensaje aquí era muy fuerte: sólo quedan unos pocos de cientos en Colombia debido a que son asesinados por su piel. Es una tragedia, pero los cocodrilos están regresando porque la gente está empezando a preocuparse y a hacerse cargo de ellos. Ahora, nadie quiere un animal de estos en la puerta de la casa (risas), pero ya existen lugares donde los mantienen a salvo… Este es el verdadero mensaje de la película: para que funcione la conservación animal, se debe mantener el hábitat; se debe cuidar el paisaje, la selva, las montañas, sea cual sea el hábitat, los ríos, los mares…hay que cuidar de ellos para que los animales estén bien. DC: Para la película, se grabaron alrededor de 150 horas, de las cuales sólo vemos en pantalla 90 minutos. ¿Ha pensado, tal vez, en usar el resto de material para una segunda parte? Me encantaría hacer otra película. Tal vez una que explore los lugares más inaccesibles, debido a que hubo algunos lugares donde no podíamos llegar. Aunque tendríamos que pasar años mirando e investigando cómo ir a ellos. (risas) El helicóptero, por ejemplo, fue el secreto para Chiribiquete (zona ubicada entre Guaviare y Caquetá); pero me gustaría ir allí, caminar y subir a la montaña en lugar de sólo volar sobre este lugar. DC: Finalmente, ¿por qué la gente tiene que ver “Colombia: Magia Salvaje”? Creo que si la gente se preocupa por su planeta, si se preocupan por el por qué la vida silvestre y los seres humanos son importantes el uno al otro, tienen que ver la película. Ese fue el punto que espero se logre transmitir en la cinta y por eso utilizamos las pinturas rupestres. Allí los antiguos indígenas pintaron animales porque querían recordarlos y querían que fueran parte de sus vidas; nosotros queremos que los animales procedentes de Colombia sean parte de nuestras vidas para siempre. No queremos que desaparezcan! Así que, si alguien sale de la película y dice “quiero cuidar de estos animales. Yo sé qué hacer”, que es cuidar el hábitat, sería fantástico porque significaría que entregamos bien el mensaje que queríamos desde un comienzo.

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