De dioses y humanos el Planeta de los Simios: La Guerra | Revista DC

De dioses y humanos el Planeta de los Simios: La Guerra

Por: Iván Darío Hernández Jaramillo

 

Hay una batalla que se huele en el ambiente, una falsa calma en la selva que va revelando sus verdades. César, cada vez más sabio, cada vez más desesperanzado en la naturaleza humana se encuentra con una tragedia que simboliza la misma política de odio de la cual son víctimas miles de ciudadanos del mundo. Hay un claro y directo mensaje en contra de toda la agenda política migratoria en los Estados Unidos. No sorprende, por supuesto, ya que Hollywood ha mantenido una clara posición en contra de su gobierno, pero sorprende, eso sí, que no se hayan permitido a la auto censura. El Planeta de los Simios: La Guerra, es una joya verdadera por sus verdades humanas e ideales sociales.

 

No hay un momento falso en esta gran obra, es la película más madura que ha salido de toda la saga simiesca y la más confrontadora de la reciente trilogía y es también un logro visual sorprendente. Claro, como toda película que vale la pena resulta incómoda, ambos bandos tienen sus razones, la armada humana es un ejemplo claro de leones por corderos, fichas de una guerra ajena ciega y racista. Los humanos han recibido al revés el virus por el cual César y sus similares evolucionaron intelectualmente, entre más humanos van volviéndose los simios, más animales se van volviendo los humanos. Las tensiones políticas crecen, se manifiesta un gran muro y un campo de concentración simio. Sigue sin disimularse la necesidad de la película de servir como voz y bandera de las comunidades extranjeras. La película se vuelve algo así como un himno por la defensa de la humanidad, es tremendamente inclusiva, tremendamente crítica ante el racismo, totalmente rebelde y justa en la defensa por un mundo en el cual la película existe.

 

 simios

 

El Planeta de los Simios La Guerra es sombría, se toma sus tiempos, tiene un ritmo que se va cocinando con una gran paciencia y que exige del espectador una concentración necesaria y una postura madura. No es una película infantil, todo lo contrario, es una película con una responsabilidad social muy definida. Por supuesto, tiene giros realmente fuertes y logros cinematográficos revolucionarios, pero más allá de su grandeza visual, existe en esta película un alma furiosa que lucha por las igualdades de todas las razas del planeta, y es por eso que es tan importante y valiosa.

Extraordinaria.

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