La belleza en las cosas simples de la vida: ‘Paterson’ | Revista DC

La belleza en las cosas simples de la vida: ‘Paterson’

Por: Iván Darío Hernández Jaramillo

Hay una sonrisa nostálgica que se revela en el alma de las personas que ven Paterson de Jim Jarmusch. ¿Cómo se ve esa sonrisa? en la melancolía de la mirada que se ha maravillado de una manera muy tierna con los poemas del conductor de bus que nos condujo por las sensaciones más sinceras de la intimidad humana. Luce muy complejo ¿no es cierto? Lo es, como las mismas emociones que quedan al desnudo, y al tiempo también sencillo, por la humanidad, humildad y simpleza con la que nos es presentada una película puramente poética y sensorial.

Jim Jarmusch logra con esta rareza encariñada con las cosas simples de la vida, una de sus películas más universales, llegando de una manera muy cálida a nuestra alma, para contarnos sobre las razones de la soledad y el corazón. Pueda ser que Paterson sea su película más entrañable desde Flores Rotas con Bill Murray, la más humana, la menos lejana y, aun así, esa que es su belleza, también se marca de una forma muy particular en las heridas y los miedos que aún no hemos sanado en nuestro interior.

Tenemos un montón de fósforos en nuestra casa.

Los tenemos a mano, siempre.

Actualmente, nuestra marca favorita es "Ohio Cabeza Azul",

aunque solíamos preferir la marca "Diamante".

Eso fue antes de descubrir "Ohio Cabeza Azul."

Ellos están muy bien empaquetados, robustas cajas pequeñas.

con azul oscuro y claro, y la marca escrita en blanco,

con letras escritas en la forma de un megáfono,

como si quisiera decirle más duro al mundo,

"Aquí está el fósforo más bello del mundo,

de una pulgada y media de suave vástago de pino

cubierto por una granulada cabeza púrpura oscuro,

Muy sobrio y furioso,

y obstinadamente listo para explotar en fuego

prendiendo, quizás, el cigarrillo de la mujer que amas,

por primera vez,

y nunca fue lo mismo después.

Todo eso te daremos".

Eso fue lo que me diste: Yo me convertí

en cigarrillo, y tú en fósforo,

o yo en fósforo, y tú en cigarrillo,

brillando con besos ardiendo hacia el cielo.

Regálese la oportunidad de vivir esta gran pequeña belleza, y llévese de paso en su alma las frases más arrolladoras que calentarán el fondo mismo de su corazón. Un milagro de película.

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