¡De que las hay las hay! “Saudó”: Una entrevista con Johnny Hendrix | Revista DC
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¡De que las hay las hay! “Saudó”: Una entrevista con Johnny Hendrix

cine1Saudó, la nueva película del director colombiano Johnny Hendrix (Chocó), llega a los cines el 4 de agosto. Es una obra llena de giros extraños que es recomendable entender con la intuición y no con la lógica. Está llena de preguntas; no hay respuestas sencillas de afrontar. Lleva al corazón mismo del miedo de un pasado enterrado por la mente. Por Iván Darío Hernández Jaramillo “Me encanta que hayas odiado esta película y que te haya encantado al mismo tiempo”, me dice Jhonny al iniciar la conversación. Continúa: “Lo que busqué con esta película era hacer una película que generara sensaciones. Pegué un  salto enorme en términos de producción, es una película mucho más grande y creo que también lo es en términos de narración”. Hendrix, cuya ópera prima fue la extraordinaria película Chocó, explica: “Siempre, cuando la gente ve la película, termina con muchas preguntas. Yo jamás respondo afirmativa o negativamente. Yo no voy a resolver ese dilema. Ese dilema lo resuelve solamente el espectador. (…) Son preguntas… son sensaciones. No significa que la película esté mal hecha, o que sea pésima, significa que la película logró su cometido y es dejarte en el limbo y eso lo cumple a cabalidad. Como espectador puedes llenar esos vacíos, hacerte una película y descubrir la película. La puedes ver siete veces y siete veces le vas a ver cosas distintas”. Guiado por apariciones fantasmagóricas y pesadillas despiertas, un doctor recibe el llamado de un pueblo fantasma llamado Saudó, ubicado en el Chocó, el lugar donde él y su recién fallecido hermano fueron criados. Entre muchos misterios, terrores, sugestión y locura, este hombre deberá guiar a su hijo en su propio camino a este sitio siniestro que tanto quiere evitar, incluso arriesgando su propia vida. DC: ¿Tuviste que afrontar temas de brujería en Chocó que te llevaran a hacer esta película? No, lo que pasa es que hubo una investigación muy grande para poder hacerlo; entonces por eso te digo que la película tiene más de nueve capas que no se leen, literalmente. Tienes que entrar en la atmósfera y hay muchos detalles sueltos que no están realmente sueltos y solamente después es que vas a empezar a captarlos. Hay mucha información que se va resolviendo en la película, que al final ella misma las resuelve. Lo que sucede es que te terminas haciendo preguntas que al final no son preguntas; simplemente son respuestas.  DC: ¿Crees en asuntos paranormales, o crees que solamente es sugestión? Te cuento una anécdota: Una vez estaba solo en mi apartamento escribiendo el guion y empecé a escuchar voces repetidamente y me perturbé, tanto que empecé a gritar “¡YA, YA, YA!”, “No quiero más, no quiero escuchar más”. En ese momento se fue la luz en todo Cali. A mí me tocó salir del apartamento e irme a una panadería de la esquina donde había un mundo de gente, ponerme los audífonos y colocar música a todo volumen para no seguir escuchando nada. En una hora más o menos dejé de escuchar, ya me tranquilicé, llamé a una amiga y me fui al apartamento de ella. Cosas como esas me pasaron durante toda la escritura del guion y cosas como estas me pasaron durante todo el rodaje. DC: ¿Fue como una advertencia o algo parecido? Creo que yo ya solté la película hace rato, y para responderte la pregunta, en medio de todo el proceso de investigación, y en medio de todo el proceso de escritura y de hacer esta película descubrí que ese dicho de las abuelas “De que las hay las hay” es verdad. Hay un mundo al cual no le paramos bolas que está lleno de energías muy densas, muy oscuras, que te puede cargar y que te puede de verdad destruir. DC: Cuéntanos la anécdota de la bruja En su momento, cuando estaba en el proceso de investigación, fui a donde una bruja y la señora me dijo: tráigame dos botellas de ron y tráigame una paca de tabacos, que contenía doce tabacos. La señora se fumó en su trance toda la paca y se tomó las tres botellas de ron, literalmente. En medio de ese trance, me dijo que yo iba a hacer una trilogía y me dijo que el pueblo Saudó realmente existía; es más, la leyenda en la cual se basa la película es una leyenda que ella misma me dijo en ese trance, y entonces desde esa perspectiva es que yo escribí el guion, pero dejando la puerta abierta para escribir una segunda y una tercera versión. La escribí así porque en la película el mal viene; el mal no ha llegado todavía, el mal está en Saudó y viene en camino. Extrañamente, ella me contó todo eso y yo me reí mucho durante el supuesto trance porque no creía en eso; y cuando la señora se despertó yo pensé que iba a estar borracha y no, cuando salió del trance fue como si nada hubiese pasado. ¿Por qué yo pongo los ojos blancos de la señora anciana de la película? Porque ella todo el tiempo blanqueó los ojos y yo pensé que era una habilidad física, pero cuando despertó de su trance y no estaba borracha, estaba hablándome como si nada. Para mí fue muy impactante. Esa señora me habló que tenía que ir a visitar a alguien que me iba a dar tres cosas y esas tres cosas fueron tres oraciones que nunca leí. De esa reunión que salí con esa bruja entendí que de verdad el mal existe, entendí que de verdad la gente tiene poderes, es decir hay gente que va más allá del bien y el mal. cine1

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