DCita con Julio César Londoño | Revista DC
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DCita con Julio César Londoño

Está trabajando en un nuevo libro de crítica literaria que lanza con Planeta en marzo de 2016. Hace 45 años se dedica a la escritura. Este palmirano de 62 años es cuentista, crítico literario y ensayista; también es columnista permanente de los periódicos El Espectador y El País de Cali. En 1998 ganó el Premio Juan Rulfo otorgado por Radio Francia y en 2014, el Premio Simón Bolívar en la categoría de Crítica Literaria por Las agonías del estilo, sobre Álvaro Mutis. En septiembre de este año participó en la Fiesta del Libro de Medellín en un panel sobre el cuento con Roberto Rubiano, cuentista colombiano; Elkin Restrepo, cuentista y director de La Revista Universidad de Antioquia, publicación cultural; y Guillermo Martínez, cuentista y novelista argentino; aunque considera que no hay nada más aburrido que oír a un escritor hablando. DC: Vivir del cuento no es fácil o ¿sí? No, no es fácil. Tal vez en el mercado anglosajón. En ningún otro país como Estados Unidos y algunos países de Europa se vende tanto el cuento. DC: ¿Por qué no es tan comercial en América Latina? En América Latina nada es comercial. Las novelas se venden más, pero son de tres o cuatro novelistas, también. DC: Si vivir del cuento y la escritura en general es difícil, ahora desde la provincia, ¿qué tan difícil es, cómo se conecta desde aquí con Bogotá? Estoy en El Espectador que es de Bogotá, hago libros institucionales con empresas de distintas partes del país y tengo un taller de escritura en Cali, es decir que casi no trabajo en Palmira. Así que teniendo un tipo de trabajo como el mío es fácil hacerlo desde la provincia sin estar exactamente en la provincia. DC: ¿Qué le facilitaría vivir en Bogotá? Los contactos, la vida social y la programación cultural que aquí no hay, pero yo no soy un gran consumidor de todo esto. En una conferencia de escritores, por ejemplo, me quedo dormido, no hay nada más aburrido que un escritor hablando. DC: ¿Qué consume? Cine y libros. La vida mía es eso. No soy un intelectual del cine, aunque alguna vez tuve un cineclub hace mucho tiempo, ahora busco básicamente dramas de muchos tipos, historias de amor, ojalá desdichadas, sin dinosaurios ni espadas láser ni explosiones. DC: ¿Qué está leyendo? Dios mío, generalmente estoy leyendo unos 30 libros a la vez, no porque sea muy inteligente sino porque soy tremendamente ansioso y desorganizado. Acabo de comprar El libro rojo de Carl Jung, no me gusta lo esotérico, pero me interesó la edición, muy bonita, y además me lo regalaron en la Fiesta del Libro de Medellín. DC: ¿Cuál es su cuento favorito? La continuidad de los parques de Cortázar. Me gustan ochenta y siete mil cuentos, pero creo ese podría ser uno para mencionar, y Tlön, Uqbar, Orbis Tertius de Borges, que es otro señor de mi santoral. DC: Siendo tan incipiente la crítica literaria en Colombia, ¿por qué cree que es mirada con cierto desprecio por tantos escritores, tal como lo dijo en una entrevista después de haber sido premiado con el Simón Bolívar en esta categoría? Por brutos. Me imagino que tiene que ver con ese carácter autodidacta que manejamos todos y sentimos que el crítico es una cosa como profesional, pero creo que la razón de fondo es como sicoanalítica, para el escritor el crítico es como una figura del padre, de una autoridad. Para todas las personas la autoridad es un problema, pero para los escritores en particular es un problemonón porque somos muy marginales. Sus obras
  • noche- londoñoSacrificio de dama (1994)
  • Los geógrafos (1999)
  • Nuestros ídolos. Retratos no autorizados (2005)
  • ¿Por qué las moscas no van al cine? (2004)
  • Proyecto piel (2008)
  • ¿Por qué es negra la noche? (2010)
 
   

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