Llega a las salas de cine el largometraje: Dopamina.

Este jueves 3 de diciembre en las salas de cine, se estrena Dopamina, el primer largometraje documental, de la directora caleña Natalia Imery Almario. Esta cinta, lo mantendrá durante 86 minutos conociendo una historia que expone y revisa la intimidad de la vida de su protagonista, mediante conversaciones con su círculo más cercano.

¿Sobre que trata?

Los espectadores podrán encontrar por parte de Natalia, su lucha y la de sus padres por las causas en las que se creen firmemente. Durante su juventud, ellos hicieron parte de grupos políticos de izquierda y luchaban por una sociedad mas justa, ella lo hace ahora desde las preguntas sobre la identidad sexual y de género, dé igual manera llenas de violencia física y simbólica.

Este largometraje también habla sobre la familia y el amor, base hecha resistencia en la vejez y de enfermedades complejas como el Parkinson. Abarcar desde el respeto las decisiones personales y los desacuerdos que llevan las diferencias generacionales, sólo pueden ser manejadas a través del respeto, y comprender que es más valioso entender que imponer.  Al respecto, esto dice su directora: 

“Cuando le conté a mis padres que me gustaban las mujeres, algo cambió radicalmente, fui comprendiendo con el tiempo la responsabilidad de esa decisión, en una sociedad que no está del todo lista para albergar nuevas búsquedas de identidad, decisiones sexuales y amorosas diferentes. Las preguntas que mis padres se hicieron por mi decisión han sido infinitas y los han cuestionado desde muchos lugares. Surgió entonces dentro de mí, un interés profundo en entender los cambios de paradigmas ideológicos y culturales que había entre la generación de mis padres y la mía. Dopamina contiene el alma del proceso interior que hemos vivido”.

Foto: Cortesía prensa.

Como proyecto de tesis de la escuela de Comunicación Social de Univalle, nace esta película hace varios años. Esta fue asesorada por Oscar Campo Hurtado, programador del cineclub Caligari.

Compartimos un fragmento de la entrevista de su directora,  desde  Lugar a dudas, espacio de arte contemporáneo.

¿Por qué decidió desnudarse y desnudar a su familia con temas tan íntimos?

Cuando decidimos hacer cine y sobre todo un cine que quiere reflexionar sobre lo social, que intenta cuestionar y generar preguntas sobre el mundo, debemos saber que eso también involucra una responsabilidad y una disposición para cuestionarse a sí misma. Reflexionar sobre mi lugar de enunciación, de dónde vengo, quién soy y desde dónde me paro para mirar el mundo. Creo que hay cosas que una no elige, sino que ellas te eligen a ti. Yo sentía un impulso por contar esta historia, solo tuve que llevarlo a cabo.

¿Qué tan difícil fue convencer a sus padres de que aceptaran participar?

Parte de la intención de la película era crear puentes de comunicación entre quienes me rodean, que es un poco lo que hace la dopamina, una neurohormona que hace interconexiones para que el cuerpo se pueda mover y que haya esa sensación de bienestar. Entre nosotros había una serie de situaciones que teníamos que solucionar y nuestro dispositivo para superar esas diferencias generacionales era la conversación. El hecho de que mi hermana Laura Imery, fuera la fotógrafa de la película contribuyó a que la confianza en el proceso de grabación fuera mucho más fuerte.

Durante la preproducción trabajé con mis padres, mi novia y mi amiga, utilizando y adaptando para el género documental, algunas técnicas aprendidas con Carlos Fagua, basadas en Fátima Toledo, preparadora actoral brasilera. Ella trabaja con las emociones, las biografías, los vínculos y el cuerpo físico. A través de esta preparación se atraviesan distintas emociones y de alguna manera el cuerpo y el espíritu están más dispuestos.

Foto: Cortesía prensa.

¿Qué resultó de ese diálogo entre las dos generaciones?

Tiene muchos puntos de convergencia y otros de distanciamiento, sin embargo, lo que sostiene nuestra relación, es justamente la voluntad de luchar y de buscar todo el tiempo transformar nuestro entorno y dar aportes, aunque sean pequeños, para que esto suceda.

La fuerza para hacer esta película me la dieron mis padres, así como la fuerza para luchar por lo que creo y siento, aunque a veces estas luchas debían darse entre nosotros mismos. La juventud tiene consigo algo de ignorancia, inocencia y capricho, que a veces nos permite realizar cosas que después dudaríamos mucho en hacer. Una de ellas es esa necesidad de explorar y responder preguntas, de seguir más a la intuición que a la razón, que muchas veces pone barreras.

¿Qué espera que pase con la película?

Que genere conversaciones desde todos los aspectos que toca: cuáles fueron las victorias de la izquierda y cómo se ha ido transformando en el tiempo y poder hablar sobre temas LGBTI dentro del espacio familiar, sentando el precedente de que es posible vivir bajo el amor y el respeto, inclusive cuando hay diferencias de pensamiento. La herencia ideológica y de lucha de mis padres, ha tenido eco en mí, por lo tanto, ellos también son creadores de esta película.

 

Dopamina es una producción de Contravía Films, en coproducción con Guazú Media, Natalia Imery Almario y Oh My Gómez Films y en Colombia cuenta con la agencia DOC:CO para su promoción y distribución.

Esta es un largometraje hecho con el corazón, para que también pueda llegar a todos, y logren entender lo maravilloso e importante que es el respeto y el amor.

Qué: Largometraje documental: Dopamina.
Dónde: Salas de cine.
Cuándo: 03 de diciembre.
Info.: http://contraviafilms.com.co/
Facebook: @dopaminapelicula
Instagram: https://www.instagram.com/dopaminapelicula/

 

 

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