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El lente de Hernán Díaz presente en Galería el Museo

El lente de Hernán Díaz - Imagen tomada de @galeriaelmuseo Compartir en WhatsApp

María del Pilar Lugo

Exposiciones

Bogotá

La Galería el Museo cuenta con tres nuevas exposiciones, las cuales estarán abiertas al público hasta el sábado 6 de abril.

¿De cuales se trata?

Sus asistentes podrán apreciar las obras: Polvo de estrellas, de Pilar Aparicio; Veinticuatro pinturas alrededor de un paisaje, del artista español Rubén Rodrigo y El lente de Hernán Díaz.

El lente de Hernán Díaz

El lente de Hernán Díaz – Imagen tomada de @galeriaelmuseo

Son composiciones dominadas por un interés plástico.

El negro y el blanco se vuelven contrapunto dinámico y el pintor que está detrás del fotógrafo olvida casi el significado del tema para resolverlo como una serie de formas válidas en sí mismas.

Marta Traba, 1960 Hernán Díaz (Ibagué, 1929 – Bogotá, 2009) es uno de los fotógrafos colombianos más reconocidos.

Nació en el departamento del Tolima, creció en Bogotá y en 1954, a los 25 años, entró a estudiar en la Photographers School de Connecticut, en los Estados Unidos, donde recibió la influencia del trabajo fotográfico del francés Henri Cartier Bresson y de los estadounidenses Irving Penn y Richard Avedon, de quienes aprendió técnicas vanguardistas para la obturación de retratos, paisajes y la realización de reportajes gráficos.

Fue miembro de la American Society of Magazine Photographers. En los años sesenta sus fotografías empezaron a publicarse en revistas internacionales como Life y Time, y en Colombia las principales revistas y periódicos, como Cromos y El Espectador, reprodujeron diferentes facetas de su trabajo.

Su libro Seis artistas contemporáneos colombianos (Bogotá, 1963), en colaboración con Marta Traba, fue el primero de una serie de publicaciones con las que logró la difusión masiva de sus imágenes.

Desde sus primeros retratos, a su último recorrido por paisajes y composiciones artísticas, es posible reconocer el nivel estético de un fotógrafo dedicado a buscar la esencia de aquello que registraba y el alma de las personas que retrataba.

Antes de él, las fotografías eran vistas como un registro del acontecer histórico; sin embargo, la obra de Díaz llevó la fotografía al nivel artístico.
Su importancia en Colombia es absoluta, y bien definida por el crítico de arte Eduardo Serrano:

«Hernán Díaz desempeñó un papel de singular importancia en cuanto a devolverle a la fotografía colombiana el status de medio artístico que la había caracterizado desde su aparición, en 1840, hasta finales del siglo XIX».

Dicha consideración se había perdido al generalizarse la idea de que la fotografía ‘consiste simplemente en una serie de operaciones manuales que no pueden compararse con obras que son frutos de la inteligencia’.

En el libro Hernán Díaz Asuntos del corazón, publicado por el Museo de Arte Moderno de Bogotá, Jorge Mario Múnera se refiere a la mirada de Díaz como:

«Un tercer ojo hiperactivo para los que necesitamos ver fotografías para descifrar el mundo. Un tercer ojo partícipe y testigo de la segunda mitad del siglo XX, intérprete, década tras década, de una sociedad desconcertante y contradictoria.

Un tercer ojo inteligente, analítico, crítico, estremecido y asombrado por las efímeras visiones percibidas en el visor».

Una mirada con un interés plástico intrínseco que hizo que una fotografía se convirtiera en una obra de arte.

Tras su fallecimiento, en 2009, el Museo de Arte Moderno de Bogotá realizó una exposición retrospectiva de su obra. En 2015, la Biblioteca Luis Ángel Arango presentó Hernán Díaz Revelado, una gran exposición que reunió una antología de las más de mil imágenes que pertenecen a su colección, una selección de retratos, reportería gráfica de temas variados y hojas de contacto inéditas.

Desde 2020 la Cancillería ha venido recorriendo por diferentes embajadas y consulados la exposición itinerante Colombia en 25 fotografías del maestro Hernán Díaz, que comenzó en Tailandia, ha pasado por Egipto, India y Japón, y actualmente se encuentra en Nicaragua.

Polvo de estrellas de Pilar Aparicio

Foto cortesía prensa

Tras la muerte de su madre, Pilar Aparicio encontró 31 agendas de diferentes años en las que su mamá había registrado su cotidianidad. Desde recetas de cocina hasta cuentas, citas médicas y anotaciones.

En palabras de la artista:

«Al morir mi madre renació en mí ese niño interior que todos llevamos dentro. Esa niña recordó que al morir todos iríamos al cielo. Durante las siguientes 31 noches después de su muerte, desde la ventana de mi estudio, miraba al cielo con la esperanza de encontrarla en una estrella».

En esta exposición Aparicio toma como punto de partida la premisa en la que Carl Sagan afirmaba que en los huesos de todo ser viviente se encuentran elementos que compartimos con las estrellas, y en su poética define la muerte como un viaje, un transcurrir que se manifiesta en una transmutación interpretada a través de la analogía del venado y la elaboración de flautas hechas con huesos de este animal mitológico.

Polvo de estrellas narra un recorrido hacia la eternidad compuesto por diversos símbolos como la rosa de los vientos que marca el rumbo, la cera que representa la iluminación de la ruta y las estrellas que la acompañan.

Finalmente, se trata de una instalación que celebra un ritual que duele hasta la médula de los huesos.

Veinticuatro pinturas alrededor de un paisaje: Rubén Rodrigo

Foto cortesía prensa

En la obra de Rubén Rodrigo (Salamanca, España, 1980) el color es en sí mismo memoria y evocación. Sus lienzos van más allá del hecho pictórico y despliegan huellas de coloración, sensaciones y elucubraciones a través de un proceso sereno y lúcido que deja su huella sobre la superficie del soporte.

Su propia factura se desarrolla, desde una performatividad sosegada y dilatada en el tiempo, ofreciendo experiencias y sensaciones para el observador. A través de una técnica personal, cercana a la soak-stain (mancha de empapado) heredada directa de la pintura de campos de color expandidos de Helen Frankenthaler, Morris Louis y Keneth Noland, le es posible alejarse de cualquier representación formal para adentrarse libremente en la abstracción.

Su pintura es una negación a cualquier tipo de pureza intransigente que rebate la primera impresión de estar ante una obra intrascendente o simplista.

La contaminación progresiva del color -al relacionarse con otros afines, complementarios o directamente contrarios- fomenta que aparezcan extravíos de la mirada e intuiciones.

Una pintura libre e indisciplinada que ahonda, además, en la histórica relación entre fondo y figura, en el debate de luz y su ocultación o en la impureza de lo orgánico desde la ambigüedad contemporánea.

Aliento vital que se revela a través de las convulsiones de una quimérica pureza cromática.

Foto cortesía prensa

Qué: Inauguración de las obras: Polvo de estrellas, de Pilar Aparicio; Veinticuatro pinturas alrededor de un paisaje, del artista español Rubén Rodrigo y El lente de Hernán Díaz.
Cuándo: Del 22 de febrero al 6 de abril
Dónde: Galería El Museo – Cl. 80 No. 11-42 – Lunes a viernes de 9:30 a.m. a 6:30 p.m. / Sábados de 11:00 a.m. a 6:30 p.m.
Info: galeriaelmuseo.com
Facebook: @galeriaelmuseo
Instagram: @galeriaelmuseo


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